• Muro Llano

Dignidad tras las rejas: Condiciones y necesidades de la maternidad en los penales en el Perú


Micaela Bazalar, estudiante de VII ciclo de Sociología en la Pontificia Universidad Católica del Perú



El día de la madre nos permite reflexionar en torno a la maternidad y la valoración que hacemos sobre ella en la sociedad. Sin embargo, el haber romantizado la idea de la maternidad durante tanto tiempo nos hace ignorar, a veces sin querer, la realidad que existe más allá del amor y la disposición. Durante el último tiempo, se han logrado avances significativos con relación a la concepción de la maternidad como una construcción social contemplando las particularidades de quienes la ejercen (Calderone, 2020) y dentro de estas particularidades, una de las que agrava desafíos como afrontar las responsabilidades económicas, emocionales y otras, es ejercer la maternidad en el encierro.


En las prisiones peruanas, conviven los hijos e hijas de madres internas hasta los tres años. Sin embargo, no todas las cárceles cuentan con infraestructura necesaria para albergar a los niños y niñas, y garantizar la satisfacción de sus necesidades y otras condiciones mínimas que aseguren su pleno desarrollo. Existen diversos informes que recogen testimonios de mujeres que se encuentran en los distintos penales que existen a nivel nacional, y en muchos de ellos podemos encontrar patrones dolorosos que revelan desatención y olvido. La planificación en cárceles para mujeres ha sido casi inexistente, los pocos servicios que se ofrecen no están orientados a satisfacer las necesidades específicas de este sector de la población penitenciaria; por ejemplo, existe un limitado acceso a la salud gracias a que la infraestructura, equipamiento y medicamentos no permiten brindar atención especializada a las mujeres. Por otro lado, la infraestructura se vuelve inadecuada gracias a la improvisación de áreas de internamiento para las mujeres como cocinas, venusterio, y áreas de prevención o aislamiento que no cuentan con servicios básicos (CEAS, 2015).


"La maternidad implica grandes desafíos que se agravan cuando esta es ejercida en el encierro. En las prisiones peruanas conviven los hijos/as de madres internas hasta los tres años; sin embargo, no todas las cárceles cuentan con infraestructura necesaria para albergarlos/as ni cumplen con otras condiciones mínimas que aseguren su pleno desarrollo. De este modo, se vuelve cada vez más evidente la necesidad de prestar especial atención a las mujeres que se encuentran privadas de su libertad y enfocar los esfuerzos institucionales a garantizar dignidad y bienestar para ellas y sus hijos/as".

Estas deficiencias a nivel de servicios e infraestructura se deben a que el número de mujeres en prisión es dramáticamente menor que el de hombres. Esto tiene como consecuencia que las mujeres sean vistas como una minoría residual, por lo que los esfuerzos institucionales se enfocan en las necesidades masculinas y en intentos de aplicarlas a toda la población penitenciaria, sin tener en cuenta las diferencias de género y las necesidades particulares que surgen en cuanto a infraestructura, servicios de salud, tratamiento, y otros para las mujeres (CEAS, 2005). Esta situación se agrava para los niños y niñas, como lo expone el informe de la Defensoría del Pueblo sobre las condiciones de las mujeres en establecimientos penitenciarios (2019). En muchos penales de mujeres, como es el caso del Establecimiento Penitenciario (EP) Anexo Mujeres de Chorrillos, no se cuenta con servicios de pediatría. Además, en muchos otros existen numerosos casos de violencia verbal y otros malos tratos o negligencias que llegan, incluso, a la negación de atención a mujeres embarazadas y a comida y agua potable que no son suficientes para las mujeres que lo solicitan ni para sus hijos/as.


Por otro lado, la maternidad implica una serie de obligaciones de diversa índole, y una de las más importantes son las económicas, especialmente en un país donde existen más de 600,000 hogares con madres solteras (INEI, 2019). Sin embargo, la falta de planificación y el hecho de que las necesidades de las mujeres no sean prioridad para los esfuerzos institucionales tiene como consecuencia que los penales de mujeres cuenten con menos espacios de capacitación y generación de nuevas habilidades, como escuelas y talleres de costura, mientras los penales de hombres tienen talleres de carpintería, manualidades, etc. (Perú21, 2016). Esto no solo implica menores posibilidades de conseguir trabajo para las mujeres que cumplen con sus condenas, sino también la no existencia de oportunidades de generación de ingresos desde los mismos penales.


Respecto a las obligaciones económicas y a las necesidades de formación profesional de las mujeres en las cárceles, la falta de infraestructura adecuada es otro de los factores que empeora esta situación. Así, además de no contar con suficientes actividades a su disposición, el hecho de no tener espacios adecuados donde los niños y niñas puedan estar sin sus madres hace que muchas mujeres no puedan participar de actividades de la prisión y se vean privadas de espacios como talleres de educación, trabajo u otros (Mendez, 2019). Si bien las Naciones Unidas, el Comité Episcopal de Acción Social, la CIDH, y otras instituciones y organizaciones a nivel mundial han intentado traer a la luz los problemas que enfrentan las mujeres en las cárceles y las formas en las que estas dificultades se agudizan con la maternidad, las recomendaciones que emiten no son posibles de llevar a cabo por la falta de recursos y de voluntad política para solucionar los problemas que enfrenta el sector penitenciario, cuyos niveles de sobrepoblación en el presente año ascienden al 138% solo en Lima (INPE, 2021).


"En muchos penales de mujeres, como es el caso del Establecimiento Penitenciario (EP) Anexo Mujeres de Chorrillos, no se cuenta con servicios de pediatría. Además, en muchos otros existen numerosos casos de violencia verbal y otros malos tratos que llegan, incluso, a la negación de atención a mujeres embarazadas y la comida y el agua potable no son suficientes para las mujeres que lo solicitan ni para sus hijos/as".

Pero las condiciones materiales de las madres en las cárceles no son lo único que debe ser tomado en consideración para concluir en lo preocupante que es esta situación, sino también las implicancias emocionales que lleva consigo. De por sí, el estigma con el que carga la población penitenciaria en general es significativo, pero la carga de género lo hace aún mayor, ya que, socialmente, se espera que los hombres sean los encarcelados y no las mujeres. Así, ellas se ven afectadas por el cuestionamiento constante a su capacidad de ser buenas madres, y por el sentimiento constante de estar siendo observadas y juzgadas no solo por su condición de mujeres presas y el estar privadas de su libertad, sino también con la añadidura del factor de la maternidad (Kalinsky y Cañete, 2005). Son consideradas malas madres porque han violado la ley y como consecuencia han sido encarceladas, abandonando, descuidando o exponiendo a sus hijos pequeños/as (Calderone, 2020).


Si bien es cierto que un niño/a no debería estar expuesto o expuesta a una primera socialización en ambientes penitenciarios, y que las condiciones de aprisionamiento no son ideales para las infancias, tampoco es posible ignorar que existe una obligación sistemática de preservar la cercanía entre los niños/as y sus madres, y de prestar atención a las condiciones que necesiten ser mejoradas para permitir esto. Esta tarea va desde acondicionar adecuadamente el albergue de los niños/as en los penales, hasta asegurar dignidad para las mujeres y las madres, creando las condiciones necesarias para la crianza de los niños/as.


Si bien el encarcelamiento equipara las condiciones para todas las mujeres, no todas las experiencias de cuidado son las mismas. Cada mujer cuenta con herramientas, recursos y redes que le permiten lidiar de mejor o peor manera con su cotidianeidad (Méndez, 2019). De este modo, se vuelve cada vez más evidente la necesidad de prestar especial atención a las mujeres que actualmente se encuentran privadas de su libertad. Es necesario que se haga un énfasis especial en los esfuerzos desde las instituciones y la ciudadanía en general para garantizar que se cumplan las condiciones mínimas necesarias para el bienestar de ellas y de sus hijas e hijos. Cuando pensamos en maternidad, es necesario pensar también en seguridad, dignidad y derechos, y en infancias deseadas, nutridas, protegidas y criadas lejos de la violencia y la hostilidad de un sistema que, de por sí, ya es indiferente con muchos/as.



 

Bibliografía


Calderone Pandolfo, L. (2020). Malas madres, reflexiones acerca de la maternidad intramuros en las cárceles bonaerenses. Vox Juris, 39(1), 25–37. https://doi.org/10.24265/voxjuris.2021.v39n1.02


Comisión Episcopal de Acción Social - Programa Justicia Penal y Penitenciaria. (2006). Informe penitenciario: Una mirada al mundo carcelario peruano. https://www.corteidh.or.cr/tablas/23775.pdf


Comisión Interamericana de Derechos Humanos. (2011). Informe sobre los derechos humanos de las personas privadas de libertad en las Américas. https://www.oas.org/es/cidh/ppl/docs/pdf/ppl2011esp.pdf


Defensoría del Pueblo. (2019). Condiciones de las mujeres en establecimientos penitenciarios de cuatro departamentos del Perú (Informe especial No02-2019-DP-MNPT). https://www.defensoria.gob.pe/wp-content/uploads/2020/01/Informe-Especial-N2-Mujeres-en-penales.pdf


Kalinsky, B., y Cañete, O. (2005). La Maternidad Encarcelada. Un estudio de caso. Revista electrónica del Centro de Investigaciones Criminológicas.

Mendez, A. P. (2019). “Cuidados encerrados”: Organización social del cuidado infantil en una prisión femenina de Lima(Tesis para optar el título de Licenciada en Antropología). http://tesis.pucp.edu.pe/repositorio/bitstream/handle/20.500.12404/15545/MENDEZ_ANA_CUIDADOS_ENCERRADOS.pdf


Naciones Unidas. (2011). Reglas de las Naciones Unidas sobre el tratamiento de las reclusas y medidas no privativas de la libertad para las mujeres delincuentes (Reglas de Bangkok).

Perú 21. (2016). El drama de ser mujer y estar presa en una cárcel peruana. https://peru21.pe/lima/drama-mujer-presa-carcel-peruana-228504-noticia/?ref=p21r


Situación actual de la capacidad de albergue y sobrepoblación. (2021). [Dataset]. Instituto Nacional Penitenciario (INPE). https://siep.inpe.gob.pe/form/reporte


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