• Muro Llano

Edición especial: Educación sexual integral

Actualizado: 6 abr 2021

Herramienta para informar y concientizar sobre el VPH a adolescentes dentro del desarrollo de una sexualidad responsable



Andrea Cornejo Silva, estudiante de VIII ciclo de Sociología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos


El virus del papiloma humano (VPH) es la principal causa de cáncer de cuello uterino en las mujeres -en el Perú se presentan aproximadamente 4600 casos anuales- y de cáncer de pene en los hombres. Es considerada una de las infecciones de transmisión sexual más comunes al no contar con un método de prevención 100% seguro: el preservativo aminora el riesgo de contagio a un 70%, pero aun así es posible que suceda. Existen más de 100 genotipos de VPH, de los cuales 40 de ellos son considerados de “alto riesgo”. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), durante todo el periodo de vida de las personas sexualmente activas, un 80% tendrá VPH en algún momento, sea que este virus se manifieste o sea expulsado en su totalidad del cuerpo humano (2019). Hasta el año 2017, según INEI, solo un 57,7% de mujeres entre 15 y 59 años reconoce saber sobre el VPH en Lima Metropolitana.


En la actualidad se han visto mayormente afectadas jóvenes y adolescentes al realizar prácticas sexuales de riesgo y no es hasta el momento en el que se presenta síntomas que deciden visitar a un ginecólogo, aunque en su mayoría, al no presentar síntomas, omiten los chequeos anuales de prevención. Hablar de Educación Sexual Integral (ESI) ayuda en gran medida a poder conocer sobre el VPH y distintas ITS que existen, además de promover prácticas seguras y concientizar a quienes ya hayan iniciado una vida sexual sobre la responsabilidad que conlleva ello. La realidad es que se presenta un aumento de casos de jóvenes y/o adolescentes que han contraído alguna ITS, sobre todo el VPH. Sin embargo, al intentar aplicar la ESI en las escuelas, esta no se ha dado de una forma adecuada, aun existiendo normativas que aprueben su implementación en la malla escolar. En el Perú hablar de Educación Sexual Integral (ESI) es aún un tema tabú, pero que es de suma importancia, sobre todo para los adolescentes que están expuestos a diversas prácticas sexuales de riesgo. Es necesario tener en cuenta que el inicio de la vida sexual de un adolescente peruano varón en promedio varía de los 13 a 14 años, mientras que en las mujeres varía de los 15 a 16 años, por lo que el promover una sexualidad responsable resulta vital para asegurar la calidad de vida del adolescente.


Se observa entonces la urgencia de una implementación de ESI en las escuelas, sobre todo para el nivel secundario, que busque informar, orientar y promover los derechos sexuales y reproductivos.


"Hablar de Educación Sexual Integral (ESI) ayuda en gran medida a poder conocer sobre el VPH y distintas ITS que existen, además de promover prácticas seguras y concientizar a quienes ya hayan iniciado una vida sexual sobre la responsabilidad que conlleva ello".

La Educación Sexual Integral (ESI) en nuestro país, desde hace muchos años guiada y promovida por distintos grupos políticos a favor de su implementación, está en busca de ser una ley que asegure a los y las adolescentes y jóvenes un pleno, saludable y responsable desarrollo de su sexualidad. Esta es definida según APSES (Asociación Peruana de Sexología y Educación Sexual) en el I Congreso Nacional de Sexología y Educación Sexual como:


una acción formativa presente en todo el proceso educativo, que contribuye al desarrollo de conocimientos, capacidades, habilidades y actitudes para que los estudiantes valores y asuman su sexualidad, de manera responsable, saludable y placentera en el marco del ejercicio de sus derechos y de los demás, proporcionando herramientas, competencias y habilidades para la vida (2019).



Es entonces una propuesta educativa que permite a las personas que la reciban conocer sobre sus derechos sexuales y derechos reproductivos; asimismo, se presenta bajo un enfoque transversal, es decir, deja de ver únicamente lo genético y biológico para verlo también desde un corte ético-moral y socioafectivo, teniendo como objetivo principal el promover un desarrollo integral de las personas. Así, ejercer una sexualidad libre y plena es parte de los derechos sexuales de cada individuo.


Conociendo un poco sobre lo que han sido los intentos de aplicar ESI en las escuelas, podemos saber que, en el año 1996, Minedu buscó instaurar el Programa Nacional de Educación Sexual que tenía un enfoque basado en derechos sexuales y derechos reproductivos. Este hecho evidenció la importancia de una planificación familiar y de conocer sobre diversas ITS, y aunque logró capacitar a docentes, no se llevó a cabo de forma satisfactoria. De esa manera, no es hasta el año 2008 que se promulga una serie de lineamientos para la aplicación de ESI en escuelas de nivel primario y secundario por parte del Minedu, pero sin rango de ley. Así Cáceres et. al. (2017) señalan que la aplicación ha tenido una débil implementación por falta de voluntad política y bajo apoyo en la capacitación y monitoreo a los docentes, a pesar de que se muestren cifras donde más de 90% de estudiantes, docentes y directores están a favor de que se enseñe ESI en las escuelas. Se conoce que solo un 9% de estudiantes han recibido información sobre ESI, lo que les ha resultado útil y muy útil, resaltando siempre la importancia de los derechos sexuales y derechos reproductivos. En el año 2016 se aprueba un nuevo currículo que considera la igualdad de género y la inclusión o atención a la diversidad como parte de sus enfoques transversales. Sin embargo, este fue cuestionado por grupos religiosos y partidos políticos conservadores al indicar que se buscaba fomentar una “ideología de género”, dudas sobre la orientación sexual y el aborto. Minedu defendió la propuesta de su currículo pero, una vez más, no ha logrado dar mayores frutos al existir una limitación: la ausencia de un programa de capacitación sostenido y consecuente con lo que busca la aplicación de ESI en las escuelas. Esto deriva en una falta de apoyo que no permite asegurar que se aborden los contenidos propuestos durante las horas de clases o talleres, además de una falta de ayuda a los docentes sobre el conocimiento que deben brindar y las formas de poder hacer llegar la información.


No es raro entonces que, en la actualidad, diversas propuestas políticas estén relacionadas a asegurar el desarrollo integral de la sexualidad en todas las etapas de vida. Existe una contraparte, apoyada por ideologías en su mayoría religiosas y grupos conservadores, que se niega a alguna intervención por parte del Estado en el desarrollo de la sexualidad de las personas.


Sabemos que los y las adolescentes tienen una representación del 21% de la población total del país y más de un 10% vive en condición de pobreza y pobreza extrema (Rojas, 2015). Por otro lado, la imagen del adolescente ha sido estigmatizada, pues al haberse reconocido como una transición y no como una etapa en sí misma, no se forjó una identidad propia, y uno de los mayores prejuicios que se tiene sobre ello es hacerles crítica sobre una falta de valoración o criterio sobre ciertos asuntos al no poder manejar sus emociones y vivir en constantes conflictos con los padres (Araníbar et. al, 2019). Todo ello deriva en una carente responsabilidad del adolescente sobre sí mismo, por lo que son los padres quienes deciden qué información desean que reciban sus hijos y qué no, rechazando así, en su mayoría, hablar de ESI.


En lo que respecta a la sexualidad, Rojas (2015) señala que el inicio de la vida sexual en adolescentes es de 13 a 14 años en varones y 15 a 16 años en mujeres, donde un 98% asegura conocer sobre algún método anticonceptivo, pero sólo un 9% lo usa. Consecuencia de ello se observa que Lima tiene un porcentaje de embarazo adolescente del 25% según Endes (2014). El uso de métodos anticonceptivos como prevención y cuidado está relacionado a la idea de responsabilidad de la mujer, es decir, dependerá mucho de la adolescente mujer el decidir cuidarse. El adolescente varón, por su parte, no tomará mayor cuidado al respecto al perpetrarse esta idea equívoca.


Diago et. al (2010) comentan sobre la iniciación pronta de relaciones sexuales en adolescentes al hablar de una temprana maduración sexual, por lo que se plantea una adecuada educación sexual integral que brinde información sobre lo que conlleva el acto. Al realizar una encuesta a 200 adolescentes en un estudio sobre conocimientos elementales sobre educación sexual, el 74% de ellos reconoció realizar prácticas sexuales sin ningún tipo de protección y tener un desconocimiento sobre las consecuencias de este acto, es decir, no conocer de ITS más que del VIH, gonorrea y sífilis (2010). No se menciona o señala sobre el VPH, lo que genera un gran vacío al ser una de las infecciones que afecta en gran medida a mujeres y que, en su mayoría, son los hombres quienes son portadores, pero tienen un desconocimiento sobre ello. Resurge entonces que es adecuado resaltar la importancia de impartir clases de educación sexual que expandan los conocimientos que ya se pudieran tener los adolescentes y, además de ello, poder implementarlos.


Entonces, si no se habla de ESI en las escuelas, ¿qué tanto conocen los adolescentes sobre cómo llevar una sexualidad responsable? Las fuentes de información muchas veces no son confiables, ya que al ser internet el acceso más rápido que se tiene no se cuenta con una orientación adecuada. Según Ipsos (2018), el perfil del adolescente y joven peruano (13 a 20 años) se caracteriza por tener a un 58% conectado a internet, por lo que se puede deducir que otro porcentaje podría no contar con los medios suficientes para obtener información. Si el acceso más rápido a la información es a través de internet, esta puede resultar ser distorsionada si no se consulta a páginas confiables y seguras. Además, la existencia de la pornografía, consumida por gran parte de adolescente, genera distorsión sobre lo que “debería ser” la sexualidad, siendo tomado de ejemplo por los adolescentes al momento de iniciar una vida sexual.


Por otra parte, las familias tienen una representación/importancia clave en este tema, así como la escuela; sin embargo, familia y escuela comparten un abordaje del tema centrado en la prevención del embarazo antes que en la vivencia y ejercicio de la sexualidad segura y responsable. La forma de prevención que manejan es abstinencia, por lo que se valen de palabras claves para lograr ello, un ejemplo es la palabra “riesgo” que ha sido muy bien instalada y la tendencia es a asociar pareja con sexo y sexo con riesgo. El riesgo principal es el embarazo y aparece la noción de enfermarse y si bien señalan el preservativo como un camino a la protección de ambos tipos de riesgo, aparece poca agencia en torno a ello.

Durante el desarrollo del último año, las clases se tornaron de forma virtual, lo que limitó el poco avance que se podía ir teniendo al dejar de contar con talleres o charlas presenciales sobre ESI. Es así que acrecentó la brecha en el acceso a la información, sobre todo del VPH. Si bien hablar de ITS puede no resultar ser un tema desconocido para muchos, al existir varios tipos de infección, puede resultar difícil para el adolescente reconocerlos.


Ahora bien, la virtualidad ha estado presente en todo campo de desarrollo y de interacción durante este último periodo, pero existe un gran porcentaje de adolescentes que no cuentan con los medios suficientes para obtener este acceso. Por ello, se deja a este grupo fuera del alcance de información, lo que agrava la situación del adolescente al encontrarse más expuesto a tener un embarazo no deseado o adquirir alguna ITS si ya inició su vida sexual.


A su vez, existe un estigma aún al hablar sobre ITS, en este caso, VPH. Castañeda et. al. (2015) señalan como una de las causas de mayor riesgo a contraer VPH, la edad y el estado civil, lo que señala es que si una mujer es joven y soltera tiene un mayor riesgo contraer esta infección. Esto termina reforzando una idea equívoca sobre la sexualidad, pues se sabe que si una persona lleva a cabo una vida sexual responsable, la edad y el estado civil no es influencia o determinante para conocer quienes tienen mayor riesgo de contraer esta infección.


Finalmente, se puede concluir que la implementación de ESI en las escuelas no ha sido adecuada por una serie de trabas puestas por diversos grupos conservadores que se niegan a la idea que el Estado pueda intervenir en el desarrollo sexual de las personas, sobre todo de los niños y adolescentes. Empeora esta falta de adecuación el último año transcurrido con el paso de la educación de forma presencial a virtual, pues la adaptación en su mayoría no ha sido fácil, por lo que temas como ESI fueron pospuestos.


Asimismo, resulta clave señalar que el brindar información y conocimiento sobre educación sexual integral no va a resultar determinante en las acciones de quienes la reciban. Lo que sí hará es crear responsabilidad sobre las futuras acciones, siendo los y las adolescentes quienes ya se encuentran en una etapa donde resulta importante el hablar y conocer de estos temas.


Los y las adolescentes, habiendo o no iniciado una vida sexual, conocen sobre sexualidad. Sin embargo, lo que se busca (y se debe asegurar) es que esta se dé de una forma íntegra, segura y responsable, pues al ser internet la primera fuente de búsqueda esta no resulta confiable o presenta visiones distorsionadas de la sexualidad que el adolescente debería reconocer como tal.

En cuestión al conocimiento sobre el VPH en adolescentes, este ha sido mínimo y no es identificable siquiera en investigaciones previas sobre conocimientos de ITS. La mayor relación es al cáncer de cuello uterino y por ello es una ITS que se relaciona a la mujer. Pero no significa que la idea de cuidado o responsabilidad dependa únicamente de ella.




 

Bibliografía



APSES (2019). Equidad de Género y los Objetivos de Desarrollo Sostenible [conferencia]. I Congreso de Sexología y Educación Sexual, Lima, Perú.

Aranibar, C. De la Torre S., Guillén H., Pease M., Rengifo F. & Urbano E. (2019) Nuestra deuda con la adolescencia. Proyecto “Ser adolescente en el Perú”. Convenio UNICEF-PUCP.


Cáceres C., Keogh S., Konda K., Motta A. & Stillman M. (2017). De la Normativa a la Práctica: la Política de Educación Sexual y su Implementación en el Perú. Guttmacher Institute. https://www.guttmacher.org/es/report/de-la-normativa-la-practica-la-politica-de-educacion-sexual-y-su-implementacion-en-el-peru


Castañeda C., Castillo M., Castro M., Dolores K., Mejía R. & Sullcahuaman Y. (2015). Características sociodemográficas de mujeres peruanas con virus papiloma humano detectado por PCR-RFLP. Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública 32(3). http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1726-46342015000300015#:~:text=El%2044%2C4%25%20de%20los,3%25%20de%20los%20casos%20positivos.


Diago C., Menéndez L., Rizo A. & Torriente, N. (2010). Conocimientos elementales sobre educación sexual en alumnos de una escuela secundaria básica urbana. Revista de Ciencias Médicas, 9(4). http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S1729-519X2010000400018&script=sci_arttext&tlng=pt


INEI. (2014). Perú: Encuesta Demográfica y de Salud Familiar. https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib1211/pdf/Libro.pdf.


INEI (2017). Perú: Enfermedades No Transmisibles y Transmisibles. Capítulo II: Programa de Prevención y Control del Cáncer. https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib1526/cap02.pdf


Instituto Nacional de Salud (2013). Frecuencia de infección por virus de papiloma humano no asociados a cáncer y distribución de genotipos en población general. https://web.ins.gob.pe/sites/default/files/Archivos/authenticated%2C%20administrator%2C%20editor/publicaciones/2018-07-11/08_SERIE_NOTA_TECNICA_N_08-2013_Frecuencia_de_infeccion_por_virus_de_papiloma_humano_no_asociados_a_cancer_y_distribucion_de_genotipos_en_poblacion_general.pdf


Ipsos (2018). Perfil del adolescente y joven peruano. https://www.ipsos.com/es-pe/perfil-del-adolescente-joven-peruano-2018


Organización Panamericana de la Salud [OPS] (2019, 7 de septiembre). Mi primera gran decisión. https://www.paho.org/per/index.php?option=com_content&view=article&id=4396:mi-primera-gran-decision-ops-oms-peru-participa-en-lanzamiento-de-campana-de-segunda-dosis-de-vacunacion-contra-vph&Itemid=1096


Rojas G., (2015). La adolescencia en el Perú [conferencia]. III Jornada de Actualización en Salud Integral del Adolescente, Lima, Perú.



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